Dejar el pañal. Proceso y acompañamiento

Tal y como explicaba en el SORTEO (Instagram y Facebook) del libro “30 historias para empezar bien el cole” que finaliza pasado mañana, en casa estamos volcados en acompañar a #LittleM en todo este proceso de crecimiento y desarrollo que supone la escolarización.

Uno de los hitos que nuestros peques han de alcanzar antes de que llegue septiembre es el de no utilizar pañal. Lo que sé de este tema es lo que he aprendido en mi esfuerzo por prepararme para ayudar en lo posible a #LittleM. Por tanto, esta entrada no trata de dejar el pañal, eso se lo dejo a personas más cualificadas para ello. Personas como por ejemplo, Miriam Tirado o Alberto Soler.

Mi idea con esta entrada es compartir nuestra experiencia hasta la fecha (todavía no ha culminado el proceso) por si resulta de ayuda a alguien y proporcionar unos enlaces de interés sobre el tema. Pero antes de contaros nuestra experiencia os explico un poquito en que aguas nos movemos.

Lo primero que tenemos que tener claro que el mejor momento para dejar el pañal es cuando nuestro hijo nos lo dice. Ese momento puede llegar a los dos años y medio o a los 3 años y medio. El control de esfinteres es una cuestión de desarrollo, de madurez individual de cada niño. Se trata de un proceso que dura en el tiempo, puede empezar entorno a los dos años y acabar sobre los cinco.

El problema con el que nos encontramos es la necesidad de mandar demasiado pronto a nuestros niños al cole y el sistema te dice, si tienes que llevarlo antes de los seis años, tienes que cumplir con las normas. Y una de ellas es esta: “los niños han de ir sin pañal” ¿Por qué? Por falta de personal e infraestructura. Así, aunque gran parte de los niños no tengan tres años y medio (edad en la cual, el 95% de los niños estarían preparados para controlar de día los esfínteres) y muchos no tengan ni siquiera los tres, nos dicen “apañaros, al cole se viene sin pañal”

Por suerte cada año más colegios se suman a esto de respetar los ritmos e intentan ayudarnos en la medida de sus posibilidades. Nosotros hemos sido afortunados y hemos dado con uno de ellos. Aunque #LittleM ha de ir sin pañal la forma de afrontar el cole este tema es completamente diferente a otros que hemos visitado. A lo largo de todo el año, se les acompaña y se les cambia si es necesario.

Según la Sociedad Española de Pediatría el control de esfínteres diurnos se produce entre los 2 y los 4 años. Mientras que el nocturno suele ser entre los 3 y los 6 Profundizo un poco más: Según el estudio del desarrollo psicomotor que se sigue en España para hacer las revisiones de salud de los niños, el estudio Haizea-Llevant, a los 30 meses de edad (2 años y medio) sólo el 50% de los niños controla los esfínteres; a los 3 años lo hace el 75% de los niños; y a los 42 meses (3 años y medio) los controlan el 95% Hasta los 5 años entra en la normalidad que el niño no controle esfínteres

Saber que el control de esfínteres es una cuestión de madurez, que unos niños lo consiguen antes que otros, que el control nocturno se produce en momentos diferentes y que si el niño está preparado para dejar el pañal será cosa de coser y cantar, me ha permitido ir salvando muchas situaciones. Incluso hemos llegado a descartar un colegio por la respuesta que hemos recibido en este tema. La negativa a cambiar un peque puede estar fundamentada en muchas cosas pero, afirmar que todos han de estar preparados y que si no lo controlan es ese momento es que hay un problema, no es una respuesta aceptable viniendo de una persona que tiene la responsabilidad de mantenerse actualizado en estos temas.

¿Qué hemos estado haciendo hasta la fecha?
1. No tener prisa. Realmente ha sido al escribir esta entrada que hemos sido conscientes que este proceso empezó hace ya 9 meses. Sabemos que “El pañal no se quita, se deja” asi que, vamos poco a poco.
2. El verano pasado introdujimos el primer cuento de este tema. “¿Puedo mirar tu pañal?” A #LittleM le encantó. Le gustó tanto que el primer día se lo tuvimos que leer diez veces. Levantar solapas (el pañal de distintos animales) y contar cacas (no podía ser más escatológico el libro) resulto ser muy divertido.
3. Siempre hemos dejado que #LittleM nos acompañe al baño (tampoco es que nos dejara otra opción, seguro que sabéis de lo que hablo). Cuando nos lo ha pedido le hemos sentado, nos decía “Ahora yo”.
3. Adaptamos el baño a sus necesidades. Cuando empezó a andar lo primero que adaptamos fue el bidé. Lo utiliza como lavabo. Desde hace unos meses el váter tiene su reductor y un escalón para que se pueda subir el solito.
4. Siempre que nos es posible, dejamos que sea él quien se ponga o quite la ropa.

Hace casi dos meses, coincidiendo con el proceso de solicitud de colegio en territorio andaluz, varias mamis me pidieron consejo, querían libros sobre este tema para seguir familiarizando-acompañando a sus pequeños. Revisé todos mis notas sobre este tema, actualicé la búsqueda e hice algo de trabajo de campo. Así fue como decidí preparar una especie de kit para #LittleM.

Los libros elegidos fueron “Voy al baño solo“, “el rey del baño” y “¿Qué es la caca?

De momento sólo hemos leído los dos primeros. Su lectura ha supuesto un pequeño empujón, le ha ilusionado. Coincidencia con el momento justo pero el elemento ha sido de gran ayuda.

Desde la incorporación de esos cuentos:
1. Practica todos los días, como mínimo, antes de bañarse. Se desviste solito, se sienta y se limpia.
2. Le hemos involucrado en la compra de ropa interior de aprendizaje. La quería del mismo color que el “nene del cuento”. Estamos esperando a recibirla.
3. Habla del tema. Repite lo que dicen los cuentos (esta interiorzando lo aprendido), “el pañal está húmedo por el pipí” etc

Creo que mi niño está casi listo. Como no hay prisa en un par de semanas introduciremos el último cuento y le invitaremos a que cuando le apetezca empiece a utilizar la ropa interior que hemos comprado. Hemos pensado que utilizar este tipo de ropa interior era buena idea para nosotros. Es igual que la normal pero con una capa absorbente por si hay escapes. Simplemente, notará la humedad y habrá que cambiarlo. El buen tiempo para esta última etapa será un buen aliado ya que llevará ropa más cómoda y esto le dará mayor autonomía.

¿Qué vamos a hacer a partir de ahora?
1. Vamos a seguir hablando con él del tema. Tiene que entender qué estamos haciendo. Seguiremos acompañándolo, leyendo los cuentos que tenemos. Se trata de normalizar la situación.
2. Vamos a colocar una hoja de rutinas en el baño para comentar los pasos cada vez que visitemos el baño, cuando nos acompañe o cuando vaya él.
3. Lo arroparemos y alentaremos, lo acompañaremos con respeto, empatía y naturilidad en cada logro o retroceso. Importante, los retrocesos los viviremos como algo positivo, un paso más en el proceso para avanzar.
4. Tendremos mucha paciencia y viviremos este proceso como algo parecido a cuando comenzó andar, como un gran paso en su crecimiento. Un proceso emocionante en el que vemos como crece en todos los sentido.
5. Familiarizarle con un orinal portátil. Lo elegiremos juntos. Y lo llevaremos con nosotros siempre.

Y hasta aquí puedo leer ya que estamos en pleno proceso. Lo único que puedo decir es que no creo que haya una formula única. Cada familia ha de encontrar la manera de acompañar. Lo importante es que lo hagamos desde el RESPETO. Respetando el ritmo del niño, entendiendo que esto es solo un hito más a alcanzar en su crecimiento y hasta que no esté preparado no podemos hacer otra cosa que esperar y acompañar.

Mis entradas favoritas sobre el tema:
1. Cómo ayudar a los niños a dejar el pañal respetando sus ritmos
2. Diez consejos para ayudar a los niños a controlar los esfínteres y dejar el pañal
3. Control de esfínteres y Montessori. 5 consejos
4. Cómo dejar el pañal según la filosofía Montessori

Foto de portada: Nikola Jovanovic

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